Parte 1
Me considero atea, lo cual por definición quiere decir: rechazo a la creencia en la existencia de uno o más dioses. Hay gente que se considera agnóstica, lo cual quiere decir que no creen ni rechazan la existencia de algún dios, ya que el ser humano no tiene los medios para justificar cualquier creencia.
Está bien, esta segunda opción suena bastante más lógica, sin embargo, yo considero que la mayoría del conocimiento que tenemos se reduce más bien a una creencia, ya que hay tantos temas, objetos, situaciones, etc., en el mundo, que es imposible para el ser humano llegar a conocerlo todo con su experiencia propia, y más bien el conocimiento lo haces en las cosas en las que te especializas, y lo demás no es más que una fe ciega. Por ejemplo: la historia; es algo que pasó y lo conocemos por medio de libros de texto, documentales, películas y demás, pero qué en realidad nos garantiza que fue así como ocurrió? Si todo puede ser modificado o interpretado dependiendo de quién lo cuente y con qué propósito, y nosotros con nuestra experiencia no podemos saber con certeza cómo en verdad ocurrieron las cosas, al final decides o no creer; tal vez indagas más, tal vez buscas fuentes que te hagan sentir más seguro, sin embargo, termina siendo más de esa misma fe de la que hablo.
Otro ejemplo es el del cerebro, me han dicho que las sensaciones de dolor y placer vienen de él y yo he decidido creerlo. He decidido creer que existen neuronas que son las que reciben la señal de dolor y mandan la respuesta, o que las mismas áreas del cerebro se alteran con el dolor emocional, a pesar de que mi experiencia física o sensorial me dice que el dolor viene del corazón. Tal vez alguien especializado tendría la respuesta, pero los que no lo estamos simplemente decidimos creer que es cierto, no nos mostramos agnósticos ante esto.
Por eso es que digo ser atea, porque decido creer que no existe ningún dios, como decido creer que Benito Juárez existió y como decido creer que el dolor lo percibe mi cerebro, porque aunque no tenga pruebas tangibles o no lo haya vivido con mi experiencia, es lo que me hace más sentido.
Parte 2
Y por qué decidir ser atea? en realidad no creo que valga la pena entrar en detalles de por qué las religiones que conozco carecen de sentido (por decirlo con un eufemismo, ya que todos sabemos que son bastante ridículas), solo voy a mencionar el hecho de que a veces entiendo a la gente creyente, entiendo que en momentos de soledad cuando te sientes abandonado por todo, tener la creencia de que algún dios te esté cuidando o tenga un plan para ti debe ser reconfortante. Sin embargo, también pienso que esos momentos, donde no tienes a nadie más que a ti mismo, son los que te hacen llegar a un autoconocimiento más profundo, y que aunque es algo doloroso, también es gratificante conseguirlo, y usar la religión para escapar de estos momentos, es estar huyendo de ese encuentro con uno mismo, donde la soledad no es tan terrible como parece estar condenada.
La religión ofrece muy poco por lo que cobra, y seguirla es estar vendándose los ojos por unas cuantas promesas, y lo peor, es estarse voluntariamente poniendo las cadenas de una vida de esclavitud. La gente en general no se pregunta nada, por lo que los hace candidatos para imponerles lo que sea. En mi entorno social el catolicismo se sigue sin cuestionarse, y qué horror que después de que es una religión impuesta por los españoles a golpes, torturas, violaciones y demás a nuestros antepasados, la gente en la actualidad la reciba con los brazos abiertos. Qué horror que después de la inquisición y de descubrir a los sacerdotes violando niños, no quieran abrir los ojos ante el daño que causa. Creo que preferiría ver a gente fanática bailando para que lloviera, que rezándole a un dios que quién sabe de dónde vino.
La vida para el no creyente está llena de grandes responsabilidades, uno solo es dueño de su destino, pero también de grandes libertades, que es algo a lo que el ser humano debería aspirar.
Parte 3
Aún así no todo en el ser humano es lógica y razón, y algo que me reconforta en mis noches intranquilas a pesar de que no creo en ello, es pensar en la posibilidad de otras vidas. Me emociona la idea de pensar que las personas que me atrajeron a primera vista o que sentí que conocía de antes, fue porque ya había vivido con ellos en un pasado. También pensar en las posibilidades para la gente que conozco en nuestra siguiente vida, si nos volveremos a encontrar y qué relación tendremos ahora. Esto es algo que claramente no me llena de sentido, ni es algo en lo que me interesaría profundizar, simplemente me gusta que sea algo simple, no dañino, que de vez en vez me hace tener dulces sueños.

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