Cuando eres joven, todas las experiencias son nuevas y únicamente el presente es el que parece afectar nuestras vidas. Sin embargo, a medida que crecemos, nos damos cuenta que todos los malos hábitos del pasado comienzan a dejarse ver y a mostrar sus consecuencias, que pueden ir desde una columna desviada hasta una enfermedad incurable. Nunca vuelves a ser la misma persona que alguna vez fuiste.
Puede ser que crezcas y te conviertas en un ser mejor al aprender de tus errores, pero lo cierto es que las cicatrices son dolorosas y el precio es alto. Y al mirar en retrospectiva puede parecer que valió la pena, pero aún así no puedes evitar preguntarte "cómo pude ser tan estúpida?" "cómo pude permitirlo?" "cómo pude amarlo tanto a él, y tan poco a mí misma?"