lunes, 24 de agosto de 2015

Algunas aclaraciones sobre el feminismo

I
"Siempre es un placer ayudarle con el garrafón a una feminista"

Todos somos diferentes, y a como he venido escuchado sobre el entendimiento popular del feminismo me he dado a la tarea de escribir que éste nunca pretende afirmar lo contrario, y más bien defiende la igualdad de derechos entre varones y mujeres, o sea que tengan las mismas oportunidades sin importar el género, cosa muy distinta a que hombres y mujeres sean y hagan lo mismo.

Los hombres son generalmente más fuertes físicamente que una mujer, por tanto el ayudar a una mujer a cargar un garrafón de agua no es otra cosa que ayudar a alguien que aunque es capaz de hacerlo, le resulta más difícil. Esta situación es entonces comparable a la de una mujer que va sentada en el transporte público, cede su asiento a un hombre que lleva cargando cosas pesadas y sus manos ocupadas; no es que el hombre estuviera imposibilitado de sostenerse de pie, pero el que alguien que en esas circunstancias tenía la tarea más fácil le haya ayudado, queda fuera del feminismo y es más bien pura cortesía. Ayudar a alguien a levantar algo pesado porque se es más fuerte es cortesía, no machismo, así como una mujer debiera en caso de ser más capaz también ayudar a la persona que lo es menos, independientemente de su género. Así es que un hombre que no ayuda a una mujer que lo necesita no está siendo feminista, sino un idiota.

Ayudar a alguien porque se es generoso y da cuenta de un ser humano que necesita (o mínimo le vendría muy bien) de su ayuda, es precisamente reconocer en el otro a una persona y no a un ser determinado por su género.

II

Femenino y masculino son los géneros que describen ciertos comportamientos y características que ayudaron a la especie humana a funcionar en un primer momento, y de los cuales derivan algunas aún vigentes.  Algunas propuestas intentan eliminar los términos o hacer nuevos con cada modificación que se agrega; sin embargo, considero que en lugar de esto, debería mejor asumirse que como humanos, cada uno de nosotros tenemos características tanto femeninas como masculinas que debieran ser vistas no como algo positivo o negativo, sino como algo que simplemente es; algo con lo que hay que estar en paz y de esta manera no discriminar y por lo tanto ser discriminados por ello. Debemos buscar alcanzar el punto en el que una persona sea lo que jodidos quiera ser y punto, sin caer en limitaciones absurdas ni estigmas.

La dinámica tradicional de pareja, que respeta los roles convencionales, tiene una razón por la que haya funcionado por tanto tiempo, y se debe a que seguir estos roles hace un equilibrio, que con sus ciertas adaptaciones a la época siguen funcionando, por lo tanto tampoco se trata de eliminar la manera tradicional del funcionamiento de los géneros, ya que si alguna pareja decide preservarlos es muy probable que también funcionen, lo importante es que ambos estén de acuerdo y en el caso ideal, entiendan y sepan argumentar el motivo de su funcionamiento.


III

Cuando se habla de feminismo, se piensa que es un movimiento enfocado únicamente en la mujer que es la que se supone la única afectada con el sistema patriarcal en el que vivimos, sin embargo, al pretender este movimiento la igualdad de oportunidades, también busca beneficiar al hombre al devolverle la oportunidad de sentir.

Las mujeres tienen permitido expresar, manifestar y sobre todo hablar (aunque a veces abusen de esto) de sus sentimientos, pero precisamente esto les da la posibilidad de hacer una conexión con aquello doloroso que tienen guardado dentro de sí, que les permita trabajarlo y eventualmente (en el mejor de los casos) superarlo. En cambio los hombres, que aparentan ser más pragmáticos y menos complicados, no lo es porque no tengan problemas ni traumas ni dolores, es porque no tienen ese puente con el cual acceder a ellos. Es así como aunque parece que son más estables, debajo de todas esas capas tienen un núcleo de dolor muy protegido pero que el cual al no salir a la superficie tampoco puede ser superado, y entonces cambiar y moverse de lugar es mucho más difícil para ellos, cosa que a la larga termina por ser algo muy perjudicial en el ser humano.

Por esto es que un cambio como el que el feminismo desea lograr, terminaría por tener un gran impacto también en la manera en que los hombres viven, ya que el reconocer y dar lugar a aquello que hasta ahora no han pasado por la palabra, les permitiría desenvolverse de manera muy distinta.


IV

Una de las maneras en que se puede pensar el funcionamiento de los géneros, de manera reducida y simplificada, es la siguiente: las chicas se ponen lindas y los chicos hacen cosas por ellas. Aunque cuesta aceptarlo, muchas feministas lo son porque por algún motivo no lograron entrar en este modo de funcionamiento, y por esto se encargan de querer eliminarlo. Sin embargo, este es un error común ya que si a algunas no nos funciona este modelo no quiere decir que las demás chicas no sean felices con él, y aquí no se trata de mover a la humanidad a lo que nosotros creemos que es lo mejor y de igual manera ahora imponer otros determinados patrones y conductas, se trata de devolver la libertad a cada ser humano y que cada uno sea libre de actuar como desee (obviamente mientras no dañe al otro o a sus derechos), sea de manera tradicional o liberal, siempre y cuando cada quién esté consciente de sus motivos.

V

Por último cabe preguntarnos el motivo de apoyar a un movimiento que parece favorecer al género femenino si lo que queremos lograr es una indiferencia al género y no pretender que uno es mejor que el otro. Esto es simplemente: porque nos están matando. Porque es inconcebible que las injusticias sigan siendo gigantescas y es, por lo tanto, imposible permanecer indiferente a las cifras de feminicidios, a las diferencias de sueldos para un mismo puesto con el género como única variable, a la violencia de género, al acoso callejero, por mencionar algunas de las cosas terribles que suceden diariamente.

Por eso es que al género femenino no podemos perderlo de vista, pero no para llegar a un punto de alzarlo sobre el masculino, simplemente para eliminar estas injusticias descomunales y solo posteriormente llegar al punto de libertad que se pretende.

jueves, 20 de agosto de 2015

No hay que sonreír a los policías

Lo ya desde siempre sabido es la diferencia entre el enamoramiento y el amor real. El primero, se dice, es aquel estado emocional en el que se idealiza a la persona, evitando ver sus defectos o dándoles un sentido distinto (no negativo) con tal de persistir en ese estado de complemento con una persona perfecta. Esto, se dice, es un estado ficticio ya que no se conoce realmente a la persona, solo se le supone lo más deseable y conveniente para hacer la relación, durante esos mágicos seis meses, perfecta. Por el contrario, el amor real ocurre cuando ya se conoce lo más completamente posible a la otra persona y se la acepta tal cual es, mostrándose a la vez al otro como un ser con falta y siendo aceptado por él de igual manera.

El problema viene cuando el amor real cesa de pronto y ya no coincide más con la teoría que lo concebía como algo tan sólido que parecía inmóvil, solo cambiando a través de un largo proceso y finalizando con un doloroso duelo que dura de seis meses a un año pasando por las distintas fases como son negación, enojo... Pero cuando una persona está en constante movimiento, puede suceder que los motivos que sostenían al supuesto amor real ya no son suficientes, y el nuevo lugar hacia donde se pasa, es un sitio donde simplemente no hay espacio para el otro amado. No es que no se hubiera amado nunca, o que el amor no fuera lo bastante fuerte, simplemente pasa que el próximo lugar donde se aterriza puede ser uno que cambia muchas cosas. Y así es que de un día de amar totalmente a una persona y pensar en compartir el resto de la vida con ella, se pasa a otro lugar donde ya no se quiere más esto y el amor cesa.

Si se piensa en la frase "Amar es dar lo que no se tiene, a la persona que no es" y se concentra en la segunda parte, es fácil explicar por qué el amor pudo cesar de esta manera, ya que simplemente, la persona no era la adecuada, y no en el sentido de que vaya a haber una ideal, si no porque el primer objeto de amor perdido y siempre buscado, nunca se es recuperado, por lo tanto, cualquier persona no es más que un sustituto de aquél y está siempre en riesgo de ser temporal. La justificación de la falsedad del enamoramiento era justamente que no es la persona realmente buscada (ya que no se le conoce por completo), sino un sustituto (imaginario), pero si pensamos que el amor real es también un sustituto ¿qué hace más verdadero a uno sobre el otro? Si los dos hacen sentir algo muy intenso, y provocan una felicidad temporal (aunque una dure seis meses y la otra cinco años) ¿qué hace que para uno valgan la pena todos los sacrificios pero para el otro sea una locura absurda viajar a Roma?

Es así como una relación de enamoramiento y una de amor real son igual de verdaderas, es decir, igual de poco verdaderas, ya que ambas son simplemente una ilusión, una fachada por medio de la cual nos engañamos tratando sin éxito de llegar a una (otra) verdad inalcanzable, pero la cual necesitamos y a la que nos aferramos para hacer un poco menos miserable esta vida carente de verdades.