Lo ya desde siempre sabido es la diferencia entre el enamoramiento y el amor real. El primero, se dice, es aquel estado emocional en el que se idealiza a la persona, evitando ver sus defectos o dándoles un sentido distinto (no negativo) con tal de persistir en ese estado de complemento con una persona perfecta. Esto, se dice, es un estado ficticio ya que no se conoce realmente a la persona, solo se le supone lo más deseable y conveniente para hacer la relación, durante esos mágicos seis meses, perfecta. Por el contrario, el amor real ocurre cuando ya se conoce lo más completamente posible a la otra persona y se la acepta tal cual es, mostrándose a la vez al otro como un ser con falta y siendo aceptado por él de igual manera.
El problema viene cuando el amor real cesa de pronto y ya no coincide más con la teoría que lo concebía como algo tan sólido que parecía inmóvil, solo cambiando a través de un largo proceso y finalizando con un doloroso duelo que dura de seis meses a un año pasando por las distintas fases como son negación, enojo... Pero cuando una persona está en constante movimiento, puede suceder que los motivos que sostenían al supuesto amor real ya no son suficientes, y el nuevo lugar hacia donde se pasa, es un sitio donde simplemente no hay espacio para el otro amado. No es que no se hubiera amado nunca, o que el amor no fuera lo bastante fuerte, simplemente pasa que el próximo lugar donde se aterriza puede ser uno que cambia muchas cosas. Y así es que de un día de amar totalmente a una persona y pensar en compartir el resto de la vida con ella, se pasa a otro lugar donde ya no se quiere más esto y el amor cesa.
Si se piensa en la frase "Amar es dar lo que no se tiene, a la persona que no es" y se concentra en la segunda parte, es fácil explicar por qué el amor pudo cesar de esta manera, ya que simplemente, la persona no era la adecuada, y no en el sentido de que vaya a haber una ideal, si no porque el primer objeto de amor perdido y siempre buscado, nunca se es recuperado, por lo tanto, cualquier persona no es más que un sustituto de aquél y está siempre en riesgo de ser temporal. La justificación de la falsedad del enamoramiento era justamente que no es la persona realmente buscada (ya que no se le conoce por completo), sino un sustituto (imaginario), pero si pensamos que el amor real es también un sustituto ¿qué hace más verdadero a uno sobre el otro? Si los dos hacen sentir algo muy intenso, y provocan una felicidad temporal (aunque una dure seis meses y la otra cinco años) ¿qué hace que para uno valgan la pena todos los sacrificios pero para el otro sea una locura absurda viajar a Roma?
Es así como una relación de enamoramiento y una de amor real son igual de verdaderas, es decir, igual de poco verdaderas, ya que ambas son simplemente una ilusión, una fachada por medio de la cual nos engañamos tratando sin éxito de llegar a una (otra) verdad inalcanzable, pero la cual necesitamos y a la que nos aferramos para hacer un poco menos miserable esta vida carente de verdades.

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