Una mujer atrapada en una relación donde su pareja le ha fallado no una sola vez, sino en repetidas ocasiones se pregunta si valdrá la pena darle una oportunidad más y averiguar qué pasa. Una oportunidad para que él cambie, porque por supuesto quiere hacerlo, por amor.
Después de todo, piensa la mujer, ella no es como cualquier otra, ella es excepcional y aunque a las demás encontrarse en esta situación les haya resultado un total fracaso, puede que ella con su peculiaridad logre hacer que su hombre la ame tanto como para en realidad cambiar por y para ella.
Si por un lado es cierto que la sabiduría popular dice mucho de a lo que los ojos jóvenes nos cuesta ver, también es cierto que la sociedad limita mucho, y todos prefieren a alguien que se rinde al tratar de hacer algo excepcional para que esté a su mismo nivel y no a alguien que lo intenta y tiene éxito en lo que los demás, si es que lo intentaron, fracasaron. A la sociedad no le gusta ver que el esfuerzo de alguien trae las recompensas deseadas, porque eso traería una posibilidad para ellos, que para tomarla tendrían que esforzarse, cosa que es preferible no hacer, es preferible quedarse en lo conocido, seguro, sin tomar riesgos.
Mi experiencia personal me ha brindado una enorme satisfacción cuando al mencionar que mi pareja dejaría su vida atrás para venir a vivir conmigo por amor, me llamaron ilusa, crédula, ingenua, porque esas cosas no pasan, los hombres no se sacrifican por amor, las mujeres son las que lo hacen. La satisfacción llegó cuando mi hombre sí lo hizo ¿seré una mujer excepcional?
Si en la vida se tiene la posibilidad de luchar por algo teniendo el amor de tu lado o rendirse por miedo a fracasar, creo que vale la pena luchar, al menos hasta averiguar por experiencia propia el resultado, porque es mejor vivir la certeza que creer palabras ajenas, resignarse y quedarse con la duda, eso solo hace que a la larga desanimes a los demás de luchar por sus metas, de la forma en que te desanimaron a ti. Para lograr cosas excepcionales, uno primero tiene que creer serlo, sin importar los intentos de alienación del mundo entero.
Sin embargo, suponiendo que se triunfa y el hombre en realidad cambia por amor, ¿eso borrará el dolor que ya se ha vivido? ¿seremos en verdad capaces de perdonar? ¿cómo saber si en realidad era lo que se esperaba, y no fue una decisión tomada por miedo a no dejar ir? ¿volverá el amor a ser igual de fuerte o el alma solo se entrega una vez, después la vida nos traiciona la confianza y uno no vuelve a ser aquello que un día fue?
La experiencia lo dirá...

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